terça-feira, 21 de setembro de 2010

cuando un amigo se va ....



Beto Satragni
21/09/10 - 00:50

Murió ayer a los 55 años. El bajista uruguayo había fundado la banda Raíces con Calamaro, a fines de los ‘70, y formó parte de Spinetta Jade. Groove, candombe y jazz eléctrico.
La música nunca se fue de mi lado. Siempre que pude tocar, lo hice, declaraba como una especie de principio innegociable Luis Alberto Beto Satragni, cuando, un par de años atrás, se preparaba para volver a tocar, en una tercera etapa con sus viejos compañeros de Raíces. Banda que creó en 1977, en complicidad con Roberto Valencia, y que definió el punto de partida de una nuevo tipo de vínculo entre el candombe y el rock.


Es que, desde su bajo, el músico uruguayo plantó bandera ni bien cruzó el río, cuatro años antes, y defendió un sonido arraigado en el Río de la Plata. Primero, como parte de la banda de Moris, “gran maestro del rock argentino”. Luego, como acompañante de una lista de colegas, a la que el tiempo le sumaría nombres propios de estas tierras, y del otro lado del charco más grande.


“Hablamos de una música latinoamericana que deje de esperar lo último de afuera”, disparaba Beto en los comienzos de los ‘80, que presagiaban un pop descontraturado como banda sonora de la post Dictadura.


Para entonces, Satragni ya había registrado B.O.V.Dombe (1978) y Los habitantes de la rutina (1980), ambos con su banda, y ya había formado parte de Spinetta Jade, grupo al que se incorporó en reemplazo de un adolescente Pedro Aznar, que ponía proa a Seru Giran.



Alcanza con escuchar los primeros tramos de Amenábar, o las líneas que construía en Digital Ayatollah, ambos de Alma de diamante, álbum debut de la banda liderada por Luis Alberto, para entender de qué la iba su idea sonora. Una combinación de groove eterno con la melodía ahí, siempre a mano. De jazz moderno con sangre morena. De sutileza y potencia a la par.
Junto a Oscar Moro, uno de sus amigos de sus primeras horas porteñas, parió Moro-Satragni, con la participación, entre otros, de Spinetta, David Lebón, Lito Epumer y Charly García, quien aportó Cómo me gustaría ser negro. Una reivindicación de la negritud que el bajista sostuvo desde el incio de su carrera discográfica, con Esto es candombe.


Después, vendrían El 60, proyecto compartido con Héctor Starc, Fernando Marrone y Juan García Haymmes, y múltiples colaboraciones que lo harían compartir escenarios y estudios con Litto Nebbia, Dino Saluzzi, León Gieco, Miguel Abuelo, David Lebón, el vasco Mezo Bigarrena y sus compatriotas Rubén Rada y Jaime Roos, entre otros artistas.


Pero sin perder jamás de vista su tarea de difusor de su género de origen. “Cuando en la década del ‘70 llegué a la Argentina, hablar de candombe era decir quilombo; realmente se sabía muy poco”, contaba en una entrevista, en 1996, a poco de haber iniciado el segundo período de la banda que había creado con Jimmy Santos, Raúl Cuadro, Alberto Bengolea y Valencia, más tarde reemplazado por un jovencísimo Andrés Calamaro. El resultado fue la edición, en 1995, de Empalme, sucesor del EP Ey Bo Road de 1987.


“Yo siempre a los músicos trato de hacerles escuchar candombe. A muchos de ellos les muestro cosas de Raíces, y también de Eduardo Mateo, muy venerado por todos los músicos uruguayos”, explicaba en la misma charla.


En 2006, decidió volver a radicarse en Canelones, la ciudad oriental en la que había nacido hace 55 años. Allí armó el grupo “Montevideo Grouve”, junto a Nicolás Mora, Martín Georgieff, su mujer, Silvina Gómez y Gustavo Ecthenique.


Satragni le hizo honor a su declaración inicial, y siguió poniendole dedos al largo mástil de su bajo. Fue con Montevideo Grouve. O junto a Panchito Nolé, los hermanos Hugo y Oscar Fattoruso. Con el Negro Rada. O sus viejos compañeros de Raíces, con los que dos años atrás entraron nuevamente a un estudio, con apoyo de Nebbia y Calamaro como invitado, para dar a luz a 30 años, el último registro discográfico de la banda creada en el ‘77. En Uruguay, en Europa o en Buenos Aires, donde hace menos de un mes tocó por última vez, en el Teatro de La Cova.


Después, el cáncer lo obligó a internarse en el Hospital de Clínicas de Montevideo, donde murió poco después de las 23 horas del domingo. Ayer, sus restos fueron trasladados a su ciudad natal, a la que se acercaron familiares, amigos y muchos músicos, entre ellos Rubén Rada, Morales Urbano y Rano Sarbach, para darle la última despedida.
http://www.clarin.com/espectaculos/Beto-Satragni_0_339566225.html

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